Hay alimentos que durante años hemos colocado casi automáticamente en la lista de los “caprichos” y las palomitas de maíz son uno de ellos. Basta pensar en una tarde de cine para imaginarlas cubiertas de mantequilla, caramelo o cantidades generosas de sal. Sin embargo, detrás de esa imagen existe un alimento mucho más interesante de lo que parece.
Cuando se preparan de una manera sencilla, las palomitas de maíz saludables pueden convertirse en un tentempié crujiente, ligero y sorprendentemente nutritivo. Son un cereal integral, contienen fibra y también aportan determinados compuestos antioxidantes presentes naturalmente en el maíz.
La diferencia está, sobre todo, en cómo las preparamos, qué añadimos y cuánto comemos. Porque unas palomitas caseras hechas con poco aceite no tienen demasiado que ver con un enorme cubo de cine cubierto de mantequilla o con algunas versiones comerciales cargadas de azúcar, grasas y sal.